A pesar de tenerla "en cartera" hace ya semanas, no había tenido la ocasión de colgar esta receta del completísimo blog
Samfaina d'Arts hasta hoy (para los que disfrutáis del arte en cualquiera que sea su materialización os gustará hacerles una visita a Enric y a su esposa).
Os redacto la receta tal cuál la hicieron ellos.
Resumiendo: que de tanto esperar, se me ha pasado la temporada de los guisantes, y ahora, no os quedará más remedio que hacerlos congelados... a mí me gustan de todas maneras, pero hay que reconocer, que los guisantes frescos, y desgranados por uno mismo... son otro alimento, no tienen ni el mismo sabor ni la misma textura que los congelados. Por cierto, y hablando de ellos... todavía no he quedado convencida con ninguna de las explicaciones que he leído sobre el tema, sobre si los guisantes deben ser considerados más verdura o leguminosa. Y si. Me inquieta.
Ingredientes: (para 3-4 personas)
- Entre 0,5 y 1 kg de guisantes para desgranar por persona (dependiendo del "saque" de los comensales).
- Aceite de oliva
- Ajo
- 2 cebolletas
- Vino blanco seco
- Agua
- Sal
- Butifarra negra
Elaboración:
Laminar unos ajitos y dorar en una cazuela con aceite caliente, a fuego lento. Añadir dos cebollas laminadas cortadas en juliana muy finita.
A medio cocer, añadir sal y cuando la cebolla pierda su color blanco, añadir un chorretón de vino blanco.
Subir el fuego para que evapore, y volver a bajarlo para añadir los guisantes desgranados.
Remover con cuchara de madera unos minutos para que se rehoguen bien y añadir un cucharón de agua caliente (la necesaria para que no se peguen). Tapar la cazuela y ir añadiendo agua caliente si es necesario durante los 20 minutos que suele durar la cocción.
Rectificar de sal (sin pasarse, que la butifarra tiene sal!) y añadir la butifarra cortada a rodajas gorditas. Cuando la butifarra esté blandita... ya hemos terminado!