12 de setembre de 2008

La Península de Punta a Punta V: Galicia - Padrón y Las Rias Baixas

Camino a las Rías Baixas, hicimos una breve visita a Padrón, para comprar e ingerir provisiones:


Me llamó mucho la atención, que allí, los pimientos, se sirven sin rabito y se comen con tenedor!

Es interesante y agradable, parar a picotear algo en un Molino, (no recuerdo el nombre del que estuvimos nosotros, pero creo que hay muchos por la zona, y son realmente agradables).


Cambarro, es un pequeño pueblo pesquero (y muy turístico) en el que merece la pena hacer una parada para visitar sus Horreos al lado de la ría de Pontevedra. Algunos de ellos, han sido convertidos en bodega, donde se puede degustar un rico albariño, o en tienda de souvenirs.


En La Toja, hemos tenido el lujo de disfrutar de estas maravillosas vistas desde nuestra habitación (aquí un amanecer).


Hemos podido gozar, de un paseo a O'grove (me gustó más que la toja), observando durante dos días las impresionantes (para una Mediterránea como yo) mareas. Hemos visto campos de marisqueiros y marisqueiras en plena faena, que muy amablemente nos explicaron, mientras seleccionaban su cosecha, que cada día sacan la misma cantidad de berberechos y almejas (bien seguro que es gracias a que replantan en la ría los espécimenes más pequeños que han recogido).




Aquí está el gran descubrimiento gastronómico de este viaje (junto con el restaurante "El Asesino" de Santiago): el Restaurante Mariscador en O'grove. Se trata de una especie de tasca de marisco muy fresco y muy económico. No he dado con su dirección, pero está a primera línea de Ría y tiene sus precios apuntados en una pizarra justo debajo de sus ventanas (y los precios... son auténticos!). Si váis, no dejéis de probar el Albariño de la casa... es algo espectacular!


Casi por último, os dejo la imagen de nuestro "Chinche" (vendría desde Santiago??) que nos acompañó, bien pegado al cristal frontal del coche durante unos 150 km. por autovía. Todo un valiente que merece su justo protagonismo:



No quiero dejar de agradecer a Charlye su conocimiento de la zona, a Raúl su estómago insaciable y su buen humor, y a Ana, como siempre, su compañía. A mi Josetxu, le diré lo que le tenga que decir en persona...